La furia ardiente de Chile alimentada por el miedo a la pobreza en la vejez

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Mientras m谩s de un mill贸n de personas corr铆an por las calles de Santiago en una serie de marchas de protesta la semana pasada, una pareja de ancianos se destac贸 de la multitud en su mayor铆a juvenil.

En medio de los escombros, los gases lacrim贸genos y los j贸venes que golpeaban la olla, Norma Carrasco, de 68 a帽os, y su esposo Hern谩n Figueroa, de 78, protestaban por una queja en el coraz贸n de la creciente ira p煤blica en la naci贸n sudamericana: un sistema de pensiones que ha dejado a muchos trabajadores jubilados. con escasos fondos para sobrevivir.

La dif铆cil situaci贸n de Carrasco es clave para comprender la potente violencia que ha provocado la quema de edificios y autobuses, cerrar el sistema de metro de Santiago y obligar al presidente Sebasti谩n Pi帽era a quitar un tercio de su gabinete y cancelar dos grandes cumbres mundiales.

En las calles de la ciudad, esa misma ira es profunda, incluso entre los j贸venes, lejos de la edad de los pagos de pensiones. Los salarios, los costos de vida, la atenci贸n m茅dica y las pensiones dominan: los j贸venes han visto luchar a sus abuelos y no quieren el mismo destino.

鈥淧ara Chrissake, es suficiente.聽La gente est谩 cansada de todo esto, saturada.聽Necesitamos buenos salarios, pensiones para nuestra gente mayor 鈥, dijo Octavio Sol铆s, de 43 a帽os, un guardia de seguridad, mientras hac铆a cola para recibir el subsidio de desempleo en Santiago.聽“Es doloroso.”

El sistema de pensiones, introducido hace d茅cadas bajo la dictadura de 1973-1990 de Augusto Pinochet, ha sido anunciado como un modelo de privatizaci贸n, imitado por otros pa铆ses. Pero los jubilados de Chile, una vez prometidos m谩s del 70% de sus salarios finales, a menudo terminan incapaces de cumplir con los estrictos requisitos para pagar el esquema.

Durante las marchas recientes, los j贸venes manifestantes agasajaron a los manifestantes mayores, que portaban pancartas que destacaban la dif铆cil situaci贸n de los pensionistas. En un video viral, un joven con capucha y m谩scara de gas tom贸 las manos de una anciana para realizar un baile improvisado.

En el caso de Carrasco, trabaj贸 desde ni帽a como costurera, pero ahora vive con solo 100,000 pesos chilenos ($ 138) al mes. Su esposo de 50 a帽os tambi茅n era un trabajador textil y recibe 140,000 pesos ligeramente m谩s altos.

Es gracias solo a sus hijos que sobreviven, dijo. “Mis dos hijos nos ayudan a pagar nuestras facturas y tenemos que confiar en lo que ofrece el estado para la atenci贸n m茅dica”.

驴MERCEDES-BENZ O HUMPTY DUMPTY?

El sistema de pensiones de Chile es un esquema de contribuci贸n definida donde los trabajadores pagan al menos el 10% de sus salarios cada mes a fondos con fines de lucro, llamados AFP.聽Fue promocionado por su creador, el hermano de Pinera, como el “Mercedes Benz” de las pensiones.

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Los fondos de pensiones locales, que tienen miles de millones de d贸lares en inversi贸n en Chile y en el extranjero, estaban destinados a ser m谩s sostenibles que un sistema anterior de reparto.

En realidad, muchas personas en el pa铆s andino no pueden pagar suficientes contribuciones regulares para terminar con suficientes pagos, mientras que el tercio de los chilenos que trabajan en empleos informales, junto con los desempleados y las mujeres que dejan el trabajo para criar hijos, a menudo se quedan. Corto cambio.

Mar铆a Luz Navarrete dijo que hab铆a trabajado como funcionaria p煤blica durante m谩s de tres d茅cadas, pero a la edad de 70 a帽os tiene que hacer un trabajo secundario como conserje para llegar a fin de mes.

“Sigo trabajando porque de lo contrario el dinero no me ayuda”, dijo.

Jorge Heine, un acad茅mico que se desempe帽贸 como ministro del gabinete en una administraci贸n de centroizquierda a fines de la d茅cada de 1990, calific贸 el sistema de pensiones como “un verdadero desastre”.

鈥淢ucha gente cambi贸 del sistema antiguo al nuevo en la d茅cada de 1980 con la promesa de poder jubilarse con una pensi贸n completa. En cambio, conden贸 a millones de personas a la miseria 鈥, dijo.

Los defensores del plan dicen que el problema no es el sistema de pensiones en s铆, sino los bajos salarios, un mercado laboral d茅bil y una poblaci贸n que envejece.

“Las pensiones bajas son el resultado de bajos niveles salariales, y el per铆odo de jubilaci贸n es demasiado largo en relaci贸n con el per铆odo de trabajo”, dijo el presidente de AFP Habitat, Cristian Rodr铆guez, en un evento en agosto. “La discusi贸n debe centrarse en los problemas reales, no en los m谩s populares”.

Marta Lagos, directora de la firma de encuestas Latinobar贸metro, dijo que el sistema AFP era menos “Mercedes Benz” y m谩s un modelo “Humpty Dumpty”.

“Est谩 irreparablemente roto y no se puede arreglar”, dijo. “El estado debe subsidiar un per铆odo de transici贸n hasta que se pueda encontrar una mejor soluci贸n”. 

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