El contexto de la megarreforma
El senador Pedro Araya, del Partido Por la Democracia (PPD), ha decidido retirar su apoyo al proyecto de megarreforma presentado por el Ejecutivo, condicionando su voto a un nuevo marco de conversaciones. Araya advierte que, si el gobierno busca beneficiar a las empresas, el nuevo entendimiento debe incluir una rebaja del impuesto específico a los combustibles.
Descontento por las decisiones del gobierno
La situación se tornó tensa cuando, el pasado viernes, se conoció que la rebaja del impuesto corporativo del 23% al 22% desató la ira del senador Araya, quien expresó: “el gobierno no tiene palabra”. A pesar de que el secretario de Estado intentó aclarar que la medida se dejaría sin efecto para favorecer el consenso con los senadores, las relaciones quedaron dañadas.
“Negocio de buena fe y cuando doy mi palabra, cumplo”, dijo Araya al referirse a la falta de comunicación del Ejecutivo.
Un acuerdo bajo presión
Hasta hace poco, los senadores del PPD habían alcanzado un acuerdo sobre la invariabilidad tributaria, lo que generó un costo político para ellos ante la oposición. Sin embargo, la postura del senador Araya es clara: si el gobierno quiere su apoyo, debe ofrecer una rebaja en el impuesto a los combustibles. Al respecto, enfatizó que el acuerdo previo incluía un compromiso de 23% más un 1.5%, lo que resultaría en un total de 24.5%, pero ahora la propuesta ha cambiado.
Las demandas de Araya
El senador Araya ha dejado claro que su voto a favor depende de una nueva negociación donde se incluya la rebaja del impuesto específico a los combustibles. En sus palabras, “si el gobierno está tan empeñado en favorecer a las empresas, llegó la hora de hacerle un gesto a la clase media”. Esta postura refleja la creciente tensión entre el gobierno y algunos sectores de la oposición, que ven en esta megarreforma una amenaza para la clase media y la recaudación fiscal.
Consecuencias políticas
La decisión de Araya también ha puesto de manifiesto la complejidad de las relaciones dentro de la oposición. A medida que el PPD se reorganiza tras un cambio de directiva, las tensiones entre los distintos partidos de izquierda se vuelven más evidentes, lo que podría tener repercusiones en futuras negociaciones y en la capacidad de la oposición para unirse frente a la agenda del gobierno.
Reflexiones sobre la negociación
Finalmente, el senador Araya reflexionó sobre las dificultades de negociar con un gobierno que cambia las reglas a mitad del juego. “No entiendo cómo se hacen las cosas”, comentó, evidenciando la frustración que siente frente a lo que considera una falta de transparencia y buena fe por parte del Ejecutivo.
“Lamentablemente, nos encontramos con un gobierno que se creía ‘vivo’ y que pensaba que podía hacer cualquier tipo de tontera”, finalizó Araya.

