La Región de Antofagasta se enfrenta a un preocupante aumento en los casos de tuberculosis (TBC), con un incremento cercano al 20% en los diagnósticos recientes. Este aumento mantiene a la región en el tercer lugar a nivel nacional en cuanto a incidencia, solo superada por Tarapacá y Arica y Parinacota.
Patricia Pérez, enfermera referente del Programa de TBC del Servicio de Salud de Antofagasta (SSA), explica que «durante el año 2026, la tendencia de casos se mantendrá alta, con una tasa de incidencia proyectada de 22,0 casos por cada 100 mil habitantes, lo que equivale a 160 pacientes. Este número es similar al registrado en 2025, cuando la tasa alcanzó 23,5 por 100 mil habitantes con 170 casos confirmados».
La especialista señala que uno de los factores que contribuye a este aumento es el estilo de vida actual. «La TBC no está erradicada en Chile, y el estrés diario y una dieta inadecuada incrementan la vulnerabilidad del organismo a esta y otras enfermedades. Por ello, la estrategia para controlar y erradicar la infección se basa en una Búsqueda Activa de Casos y asegurar un tratamiento oportuno desde la Atención Primaria de Salud».
“El programa es gratuito y asegura atención para todos, sin importar su nacionalidad, situación económica o previsión”
Pérez también menciona que los esfuerzos de la Atención Primaria se han intensificado, enfocándose en la búsqueda de pacientes con síntomas como expectoración por más de 15 días, fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso o esputo con sangre. Se insta a la población a acudir al CESFAM más cercano para una evaluación. «Se toma una muestra de esputo para examen de PCR, se realiza una radiografía de tórax y se evalúa médicamente. Si se confirma el diagnóstico, el tratamiento empieza inmediatamente y dura aproximadamente seis meses, siendo supervisado diariamente».
Poblaciones en riesgo
Por el comportamiento de la transmisión, la red de salud enfoca sus esfuerzos en los entornos más vulnerables. «El programa presta especial atención a grupos como la población privada de libertad, que presenta altos factores de riesgo debido al hacinamiento y condiciones de ventilación inadecuadas. En estos lugares, el personal de salud realiza búsquedas activas constantes para detectar casos a tiempo». Además, otros grupos que deben consultar prioritariamente son adultos mayores, pacientes con diabetes, personas inmunosuprimidas y migrantes de zonas con alta incidencia de TBC.
Medidas preventivas
Para disminuir los riesgos de transmisión, se recomienda mantener una buena ventilación en viviendas, escuelas y lugares de trabajo. También se enfatiza la importancia del lavado frecuente de manos y la adopción de medidas de higiene respiratoria, como cubrirse la boca con el antebrazo o usar pañuelos desechables al toser. Asimismo, es vital gestionar el estrés diario y mantener una alimentación balanceada rica en frutas, verduras y proteínas que fortalezcan el sistema inmunológico.

