La controversia en torno al futuro del Edificio Arrecife, ubicado en el Balneario Municipal de Antofagasta, continúa generando debates polarizados. Mientras algunos argumentan que su valor arquitectónico justifica su preservación, otros sostienen que su demolición abriría un espacio público muy esperado por la comunidad.
El concejal Camilo Kong, representante del Frente Amplio, ha expresado que esta situación ha evolucionado en un enfrentamiento innecesario entre dos posturas que, desde su perspectiva, podrían haberse conciliado desde el principio a través de una mayor participación ciudadana y un papel más activo de las instituciones públicas.
Durante su intervención en el podcast Un Día Menos de Timeline, Kong abordó las controversias que rodean al edificio y cuestionó la gestión del proceso.
«El municipio debió abrir el debate antes»
Kong comentó que el principal inconveniente no fue la existencia de una solicitud para proteger el edificio como patrimonio, sino la falta de un proceso previo que involucrara a la ciudadanía. «El municipio debió liderar una discusión pública sobre el destino del inmueble antes de que la controversia escalara», indicó.
«El municipio debiese haber tomado la iniciativa y abrir un mecanismo de participación ciudadana para preguntarle a los antofagastinos qué querían hacer con ese espacio», agregó.
Además, destacó que este proceso debería ir acompañado de información que permita a la comunidad entender el valor arquitectónico e histórico del edificio antes de tomar decisiones definitivas.
Educación patrimonial antes que confrontación
En su entrevista, el concejal subrayó que gran parte de las tensiones surgen de la falta de conocimiento sobre el patrimonio urbano de Antofagasta. «Después decimos que Antofagasta no tiene identidad, pero tampoco hacemos el trabajo de enseñar por qué esos lugares son importantes», afirmó.
Kong propuso que el municipio debería asumir un papel más proactivo en la educación sobre el valor arquitectónico de inmuebles emblemáticos y fomentar instancias permanentes para la difusión del patrimonio.
«No todo es blanco o negro»
También hizo un llamado a evitar posiciones irreconciliables en el debate patrimonial. Según su opinión, la discusión no debe limitarse a conservar todo o demoler todo, sino a buscar soluciones que permitan equilibrar la recuperación urbana con la protección de elementos históricos significativos para la ciudad.
«Hay que dejar de lado las caricaturas y sentarse a conversar. Se puede avanzar en proyectos que resuelvan ambas miradas», aseguró.
Un conflicto que pudo evitarse
El edil observó que parte de la controversia se originó debido a que el municipio nunca aclaró a tiempo cuál sería el destino del inmueble, mientras se avanzaban solicitudes para protegerlo patrimonialmente.
Durante años, existió incertidumbre respecto a una posible demolición, lo que profundizó las diferencias entre quienes promovían la conservación y quienes priorizaban la remodelación del borde costero.
Kong argumentó que la falta de liderazgo institucional trasladó el conflicto al ámbito público, intensificando el debate.
Compatibilizar patrimonio y desarrollo
A pesar de su defensa de la conservación del patrimonio, Kong enfatizó que esto no debe impedir el desarrollo de nuevos proyectos urbanos. Por el contrario, enfatizó que existen ejemplos donde ambos objetivos pueden coexistir mediante diseños que respeten los atributos históricos de los inmuebles sin renunciar a nuevas obras para la comunidad.
En este sentido, valoró el trabajo conjunto entre distintas instituciones para encontrar una solución que permita recuperar el entorno del Balneario Municipal, resguardando los elementos considerados patrimoniales. «Hoy se está retomando ese camino de diálogo y eso es lo que siempre debió ocurrir», concluyó.

