El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington coordinará acciones con el gobierno de Delcy Rodríguez bajo estricta vigilancia. Pese a valorar a la líder opositora, la administración considera que su mandato no es viable a corto plazo.
WASHINGTON D.C. – Tras la histórica operación que resultó en la extracción de Nicolás Maduro, el Gobierno de Estados Unidos ha delineado una nueva hoja de ruta para Venezuela que privilegia el "realismo" sobre el cambio inmediato de mando. El secretario de Estado, Marco Rubio, descartó este domingo la posibilidad de que la líder opositora María Corina Machado tome las riendas del país de forma inmediata.
Dudas sobre la viabilidad de la oposición
En entrevistas concedidas a las cadenas NBC y CBS, Rubio aclaró que, si bien admira a Machado —a quien calificó de "fantástica" y premio Nobel de la Paz— y a Edmundo González, existen obstáculos logísticos y temporales. "La realidad inmediata es que, desafortunadamente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela", señaló el jefe de la diplomacia estadounidense, añadiendo que deben abordarse asuntos urgentes de inmediato.
Además, Rubio recordó que el nombre de Machado no figuró en las papeletas de las últimas elecciones, sino el de González, y enfatizó que el país no puede celebrar comicios apenas 24 horas después del arresto de Maduro. "Este régimen lleva 15 o 16 años en el poder... Estas cosas llevan tiempo", sentenció.
Cooperación condicionada con Delcy Rodríguez
Estados Unidos ha optado por buscar una mayor coordinación con el gobierno que permanece en Caracas, actualmente encabezado por Delcy Rodríguez. Rubio fue enfático en que la relación se basará estrictamente en resultados operativos: “Vamos a juzgar a las personas por lo que hagan, no por lo que digan”.
Si el equipo de Rodríguez no toma las decisiones que Washington considera correctas, Rubio advirtió que Estados Unidos conservará mecanismos de presión severos, incluida una "cuarentena petrolera".
Los objetivos estratégicos de Washington
Rubio explicó que la misión actual de la administración estadounidense busca resolver problemas que afectan directamente su seguridad nacional, definiendo los siguientes puntos clave:
- Seguridad y fronteras: Detener el narcotráfico e impedir que las pandillas lleguen a EE. UU.
- Geopolítica: Acabar con la presencia de Irán y Hezbolá en territorio venezolano.
- Recursos: Asegurar que la industria petrolera beneficie al pueblo venezolano y no a "adversarios de Estados Unidos".
- Crisis migratoria: Abordar la migración masiva de millones de personas que afecta a la región.
"Estamos lidiando con la realidad inmediata", concluyó Rubio, dejando claro que el enfoque de EE. UU. se centrará en observar el comportamiento del mando actual en Caracas antes de avanzar hacia una transición electoral a medio plazo.





