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5 febrero, 2023 5:11 am

El nuevo informe de Naciones Unidas (IPCC) sobre la mitigación del cambio climático aborda también la cuestión de las tecnologías de emisiones negativas. Suiza desempeña un papel pionero en la eliminación del CO2 de la atmósfera, una opción imprescindible pero que plantea interrogantes.

Para lograr una neutralidad climática en 2050, no bastará con reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y sustituir los combustibles fósiles por renovables. Será necesario también eliminar miles de millones de toneladas de CO2 de la atmósfera.

El nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCCEnlace externo), publicado el 4 de abril, se centra en las opciones para limitar y prevenir las emisiones. Una de las soluciones más innovadoras -y controvertidas- es la captura y eliminación permanente del CO2 de la atmósfera.

¿Qué son las tecnologías de emisiones negativas?

Son aquellas tecnologías que retiran de forma permanente el CO2 de la atmósfera. Se trata de un proceso tecnológico de suma importancia ya que cuanto más tiempo permanece el dióxido de carbono en la atmósfera, más contribuye al calentamiento global. El término “tecnologías de emisiones negativas” se utiliza porque en lugar de introducir moléculas de gas adicionales en la atmósfera, las eliminan.

¿Cómo se puede eliminar el CO2 de la atmósfera?

Existen básicamente dos enfoques. El primero, biológico, aprovecha la capacidad natural de los árboles y las plantas para capturar y almacenar CO2 mediante la fotosíntesis. Algunos ejemplos de eliminación biológica de dióxido de carbono son la reforestación y las prácticas agrícolas que fijan el carbono en el suelo.

El segundo enfoque consiste en soluciones tecnológicas para extraer directamente el CO2 del aire (Captura Directa del Aire, o DAC por sus siglas en inglés) con el fin de almacenarlo permanentemente o utilizarlo para otros fines.

El CO2 puede ser capturado también en el lugar donde se produce, por ejemplo, en fábricas, centrales eléctricas de carbón o incineradoras (Captura y Almacenamiento de Carbono, o CAC). En ese caso, sin embargo, no es correcto hablar de “emisiones negativas”, porque los operadores de la planta no retiran el CO2 de la atmósfera, sino que simplemente evitan que el gas se emita.

Para lograr un balance negativo, el método CAC debe combinarse con la producción de energía a partir de biomasa (Bioenergía con Captura y Almacenamiento de Carbono, o BECCS). Este sistema consiste en cultivar árboles y plantas -que eliminan el CO2 de la atmósfera a medida que crecen- y luego quemarlos en una central eléctrica, capturando y almacenando permanentemente el CO2 liberado en el proceso.

¿Qué hacer con el CO2 eliminado de la atmósfera?

Una opción es “reciclarlo”, utilizarlo en la industria alimentaria y de bebidas no alcohólicas, en la agricultura, en la producción de energía o de materiales de construcción o de hidrocarburos sintéticos. La Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ) ha construido un prototipo de refinería que utiliza la energía solar y el CO2 para producir combustibles sostenibles. Synhelion, una empresa derivada de la EPFZ que está comercializando la tecnología de producción de combustibles solares a partir de CO2, acaba de firmar un acuerdo con la compañía aérea Swiss para suministrar combustible sostenible para aviones.

Sin embargo, si el objetivo es conseguir la neutralidad climática dentro de 30 años, habrá que almacenar permanentemente el dióxido de carbono. El almacenamiento subterráneo, por ejemplo, en campos de gas o petróleo agotados o en acuíferos salinos (rocas porosas que contienen agua salada), es una de las soluciones más prometedoras.

¿Cuánto CO2 se captura y se elimina cada año?

Las instalaciones que capturan el CO2 generado por la industria (CAC) existen desde los años 70. En la actualidad hay 27 que operan en todo el mundo, la mitad de ellas en Estados Unidos. Según la Agencia Internacional de la Energía(AIE), pueden capturar más de 40 millones de toneladas de CO2 al año, es decir, alrededor del 0,1% de las emisiones mundiales.

Hay 19 instalaciones de DAC en todo el mundo. Juntas tienen la capacidad de eliminar 10 000 toneladas de CO2 de la atmósfera cada año. La más grande fue inaugurada en 2021 por la empresa suiza Climeworks y la islandesa Carbfix. Situada cerca de Reikiavik, puede filtrar hasta 4 000 toneladas de CO2 al año, el equivalente a la media de 600 personas en Europa.

¿Cuál es el potencial de captura y eliminación de CO2?

Philippe Thalmann y Sascha Nick, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), calculan que estas tecnologías pueden eliminar entre el 5 y el 10% de las emisiones actuales. Se trata de una contribución limitada, pero que podría ser útil para lograr la neutralidad climática a mediados de siglo, han informado en una reciente publicación.

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