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31 enero, 2023 12:20 am

Es el fin de una era.  Este viernes hacia las 12:30 del medio día murió el director de cine caleño Luis Ospina, uno de los padres creadores de “Caliwood”.  Ospina fue codirector del Cine Club de Cali y cofundador de la revista Ojo al Cine. Cronista cinematográfico para varias publicaciones, entre ellas: Ojo al Cine, Kinetoscopio, Arcadia, El Pueblo, El Malpensante y Número.

El irreverente “Grupo de Cali” estaba conformado por algunas de las mentes que cambiaron el panorama cultural caleño y colombiano en la década de los 70: Carlos Mayolo, Eduardo Carvajal, Ramiro Arbeláez, Andrés Caicedo, Sandro Romero Ruiz y, por supuesto, Ospina. Juntos fundaron el Cine Club de Cali, pero más importante aún fue la publicación de Ojo al cine, revista que marcaría en el papel el inicio de una era cinéfila en el país. El término Caliwood se acuñó a modo de broma, pero terminó siendo el nombre de toda una época, de la cual existe incluso un museo en la capital vallecaucana.

Gótico Tropical

Este término le funcionó a Ospina para denominar algo de su trabajo como director junto a Carlos Mayolo. Consistía en una especie de terror situado en el trópico, opuesto a la idea del terror como un género de invierno y castillos. El gótico tropical representaba un producto colombiano que no solo se veía en cintas como La Araucaima (1986), sino también en la literatura de mentes como Andrés Caicedo con textos como Destinitos fatales (1971).

El cine, en papel

Además de sus escritos para la revista Ojo al cine, Ospina fue importante crítico, cronista y analista de la cinematografía colombiana e internacional. También escribió para publicaciones como El MalpensanteCinematecaKinetoscopio Número. Como reconocimiento a su trayectoria, Ospina fue elegido como director artístico del Festival Internacional de Cine de Cali FICCALI desde 2007, ciudad a la que le dedicó buena parte de su mirada crítica como gestor, creador y consumidor.

Más de 35 películas dirigidas

La extensa obra de Ospina fue la que lo catapultó como una figura indispensable cuando se habla de cine colombiano. Cintas como Agarrando Pueblo (1978), Cámara ardiente (1990), Soplo de vida (1999), Un tigre de papel (2007) y Todo comenzó por el fin (2015) tenían su sello personal como director y crítico de un momento en que el cine colombiano intentaba encontrar su propia acercándose al cambio de siglo. Sus producciones son, hoy en día, material obligado de estudio para jovenes cineastas y para cualquiera que quiera conocer el cine colombiano contemporáneo.

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